martes, 16 de febrero de 2010

Sobre la crítica

Como usuario de internet y como aficionado a tantas cosas, es normal que haya leído muchas críticas a lo largo de mi vida. Y aunque no tenga experiencia para dar lecciones a nadie, sí que he visto una serie de constantes a la hora de criticar, y me gustaría dar en esta entrada mi visión al respecto, y quizá aconsejar a quienes tengáis la intención de criticar algo. Voy a llamar crítico a todos indistintamente, pero en la mayoría de los casos me refiero a gente común que critica, que opina sobre algo.

Muchas veces al hacer una crítica nos creemos nuestro papel de crítico. O bien los mismo críticos, parece que por serlo tienen el derecho a criticar una obra buscando todos los aspectos negativos, llegando a un punto en que se pierde la objetividad, si se puede alcanzar, y centrándose sólo en estos. Críticos que cobran por criticar o gente que critica por criticar, da igual: a la hora de criticar algo, hay que buscar los aspectos negativos y positivos, y destacarlos todos por igual.

Los extremos siempre son malos. Si nos centramos en los aspectos negativos de una obra, primero demostraremos nuestra bajo criterio, y posiblemente no consigamos nuestro objetivo de disuadir a alguien de que consuma la obra criticada, con el fin de ver si lo que decimos es verdad o no (que puede que ese sea el objetivo del crítico, ojo, pero entonces la crítica no será tal).

La subjetividad siempre ha de estar presente. Tanto por parte de quien critica, como por parte de quien la recibe (lector, oyente, etc.). Aunque el crítico intente ser lo más objetivo posible (yo soy de los que piensan que la objetividad no existe), siempre habrá alguien que discrepe en uno de los aspectos analizados. Con esto quiero decir que, a no ser que se traten aspectos estrictamente técnicos desde un punto de vista estrictamente ténico y se pueda decir de manera absoluta que está bien o mal, siempre será subjetiva. Y esto lo tiene que tener en cuenta tanto el crítico como quien lee u oye la crítica: es la opinión de una persona, mejor o peor expuesta, con mayor o menor extensión. Ni el crítico ni el receptor debe imponer su criterio, y ni uno ni otro se tiene que ofender por una opinión, si está expresada en buenos términos.

Es algo muy común encontrar en un comentario que un argumento se ha contado muchas veces y que otros lo hicieron mejor. Puede que esto sea verdad, pero hay algo a destacar a este respecto. ¿Qué pasa con aquellos que no han visto, jugado o leído aquella obra que ya trataba esa historia o ese tema? Para ellos es nuevo. Tengamos en cuenta que hoy en día ya todo se ha contado, todo se ha dicho. Mientras se cuente de otra forma, bienvenida sea la nueva obra. Hago alusión a esto sobre todo en relación con la reciente Avatar, a la que se ha criticado muchísimo por tener un argumento con el mismo trasfondo y una forma muy parecida al de Pocahontas. Bien, pues yo no he visto Pocahontas, y disfruté Avatar. Mucha gente joven quizá ni conoce esta u otras películas que tratan ese tema. Para ellos es algo nuevo y la disfrutarán.

Algo que he leído en más de una ocasión es que quien lee una crítica muchas veces no quiere esa citada objetividad que se intenta buscar. Muchas veces tiene más valor una opinión personal, una valoración subjetiva de una obra, que un comentario que intenta ser objetiva.

En relación con eso de centrarse en los aspectos negativos, muchísimas veces hacemos juicios precipitados. Esto puede verse en muchos ámbitos, pero sobre todo en el de la tecnología, que es con el que más contacto tengo en mi estancia en internet. Se opinan de productos antes de probarlos, hablando en términos absolutos, y buscando, como digo, todos los aspectos negativos. Todos quieren ser críticos, y no critican, insultan o desprestigian un producto o una obra. Eso no es ser crítico. No tenemos que ser precipitados a la hora de enjuiciar, en todos los ámbitos de la vida. No por ser un ámbito que pueda parecer banal no hay riesgo de que alguien se ofenda. Todo tiene aspectos buenos y aspectos malos, y si sólo vemos los malos (o sólo los buenos, que es más peligroso que sólo ver los malos), no estamos haciendo una buena crítica.

Para finalizar, quiero volver sobre la idea de la subjetividad. En internet muy pocos son realmente gurús de un tema. Si vamos a hablar sobre alguna obra o producto, me parece muy importante especificar que es una opinión personal o un juicio de quien la expresa. Porque para ser un buen crítico hacen falta unas características y una especialización que casi nadie tiene, al menos en el ámbito de la red.

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