miércoles, 10 de marzo de 2010

Apple (II): Los productos que empiezan por i

Sigo con esta serie de entradas dedicadas al mundo de Apple. Tras una entrada dedicada a MacOS y a los ordenadores Mac, ahora quiero centrarme en que yo llamo productos que empiezan por i, es decir: iPod, iPhone, iPad y no sé si habrá alguno más (el iMac entraría dentro de la entrada anterior).

Aunque no sé si es buena idea incluirlos todos en una misma entrada, tampoco quiero darle mayor importancia a cada uno. De nuevo recuerdo que hablo por lo que conozco, no he probado ninguno de estos productos.

Con respecto a los iPod, nunca entendí por qué a la gente les gusta tanto. La gran virtud que me comenta la gente es que se oye muy bien la música. Cuando mi hermano se lo compró, vi que te convertía la música a un formato determinado con una buena calidad, nada que no pudiera hacerse cada uno en su ordenador. Pero ahí está la gran diferencia: Apple lo hace por nosotros. Por lo demás, sigo sin comprender: se instala un programa pesado, que es más un gestor de música que un reproductor y que muchos sólo usan para pasar música al aparato. Y ni se te ocurra tener otro sistema operativo que no sea Mac o Windows (y ya ahí el iTunes, el programa para transferir música, funciona lento), porque las pasarás canutas.

Hay muchas versiones de iPod. El Shuffle, el Nano, el Classic, no sé si algún otro, y el Touch. El iPod Touch es un reclamo para comprarte el iPhone tarde o temprano, porque es exactamente el mismo aparato pero capado. Tiene opciones en su SO (que comparte con el iPhone) que no se pueden utilizar. Me parece un engañabobos, y lo siento para quien lo tiene o lo tuvo, pero no le veo utilidad ninguna: un SO muy potente pero capado, y un aparato grande para escuchar música. Pero tampoco entiendo al Shuffle. "Para deportistas", oigo decir, pero aún así no le veo sentido a su existencia.

Pasemos ahora al iPhone. En este caso es innegable que ha cambiado la telefonía (para aquellos que hacen algo más que llamar): internet móvil, conectividad, múltiples aplicaciones, y contrato eterno con una compañía. Como muchos productos de Apple, tuvo sus detractores y sus fieles defensores. Este producto a mí no me interesa, porque paso mucho tiempo en casa y cuando necesito internet, acudo a mi Eee, y el móvil lo uso para recibir SMS y llamar. Aún así, me parece un gran producto.

El iPad tuvo más detractores que defensores al principio. Muy poca gente le veía utilidad. Es una mezcla entre portátil e iPhone, está limitado en muchos aspectos, y parece estar destinado a un nicho de público muy concreto: quien quiere un ordenador y no quiere complicarse (que por otro lado puede ser muchísima gente, aunque no veo yo eso que dicen de que "habrá un iPad en cada salón"). Tampoco creo que sea un producto para mí: es demasiado sencillo.

En estos tres productos volvemos a ver la gran virtud y el gran defecto de Apple. Su gran virtud es que es sencillo de usar: te instalas un programa y a escuchar (iPod), multitud de aplicaciones, música, movilidad, todo en una pequeña pantalla (iPhone), y un ordenador sin complicaciones que se maneja con las manos (iPad). Su gran defecto es que no se puede trastear con ellos. El SO del iPod es difícilmente modificable, el del iPhone se puede, pero con muchos riesgos. Del iPad aún no se nada debido a su temprana edad. Sencillez y funcionalidad desde el principio, a cambio de no hurgar mucho.

En todos estos productos se ha podido o se podrá observar (en el caso del iPad) la gran estrategia comercial de Apple. Lanzan un producto, que gustará más o menos, con unas características. Si un usuario considera que cubre sus necesidades, lo comprará desde el principio, si es un fan de Apple, también.

Pasado un tiempo, se lanzará ese producto mejorado, tanto en software como en hardware. Quienes tienen el primero, podrán actualizar el software, pero no podrán utilizarlo al máximo (como en el iPod Touch, aunque no es a esto a lo que me refiero ahora). Quienes no lo compraron al principio y creen que ahora cubre sus necesidades, lo harán ahora. Quienes tenían el primero y quieren más, lo comprarán también. Es decir, más dinero para Apple con un producto que podrían haber lanzado óptimamente desde un principio. Pero no conviene.

Esa es la magia de Apple: venden productos útiles, sencillos y funcionales, deficientes en algún aspecto. Luego lo mejoran, y todos lo comprarán. Una estrategia comercial más o menos respetable, pero con resultados innegables. Cada vez Apple abarca más mercado.

Por lo que a mí respecta, no tengo ninguno de estos productos, y ahora mismo pienso que no los voy a necesitar. Prefiero cualquier reproductor al iPod por su elevado precio y porque uso GNU/Linux; no me interesa el iPhone porque apenas me muevo de casa; no necesito el iPad porque tengo un Eee que se deja trastear y cubre mis necesidades. De momento no los necesito, no sé si en algún momento mis necesidades cambiarán, pero ahora mismo lo dudo mucho, a corto plazo.

1 comentarios:

Mario Méndez dijo...

pobre pedejo

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